La Esquina Más Azul del Primer Mundo

August 25, 2010

I promise this will run in English tomorrow!

I'm off getting married and honeymooning and all that so, in my absence, some good friends are filling in. Today's look -- in Spanish! -- at the Havana Libre Hotel, the former Havana Hilton, modernism's stake in the Cuban capital, comes from Orlando Luis Pardo Lazo, who resides on the island. The piece is dedicated to the 10th anniversary of his dad's passing.

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Por el 13 de agosto,
primeros 10 años sin mi papá.

De niño, viví en un barrio de las afueras de La Habana llamado Lawton. Fui el clásico “hijo único de viejos”, por lo que apenas nos movíamos al centro de la ciudad. Corrían los años 70’s en la Cuba del Primer Congreso del Partido Comunista (ya era obvio que Fidel Castro sería un ente eterno) y, a pesar de lo que dicte ahora la historia sobre aquella década tan “decadente e institucionalizada”, lo cierto es que yo habité en el paraíso doméstico de dos obreros tan pobres como amorosos: María del Carmen y Dionisio Manuel, los mejores padres del mundo. Nunca les di las gracias por esa ilusión de mi infancia.

Un día de 1978 decidieron llevarme a conocer el resto de la realidad. Cogimos varios ómnibus interminables y desembarcamos con nuestra mejor “ropita de salir” en pleno corazón de El Vedado. El inicio o la culminación de La Rampa: avenida 23 y calle L (acaso L de Lujo). Y entonces fue mi padre quien lo pronunció, mientras mi madre me sostenía por los hombros, tan sobreprotectora como hoy a sus 74 años: “Alza la vista, Landy…”

En efecto, allí estaba. La mole. Una aguja para hacerle cosquillas a la panza proletaria del cielo. Un diseño geométrico (distorsionado por mi excitación) que, incluso a mis 7 años, era la metáfora perfecta de la modernidad: un nuevo mundo, un nuevo tono, un futuro ignorado desde nuestras casitas de madera allá lejos en Lawton. Era el edificio con el aura más azul del planeta, cuya única diferencia con el hotel de la cadena Hilton de los años 50’s era el cartel que leí por mí mismo sobre su pico nevado: Habana Libre.

Entramos. Las puertas se abrían solas. Bajo nuestros zapatos de estilo ortopédico, nos acariciaba un pasto de alfombras (tuve que preguntar cómo se llamaban). El techo del lobby se alzaba en forma de bóveda a kilómetros de altura sobre nuestras cabezas. La luz era amable, para nada nacional. La voz de los cubanos también (ni manoteos ni gritos marginales). Se respiraba la paz pulcra de ese fenómeno atmosférico siempre en falta llamado aire acondicionado. Los baños eran más grandes que mi casa. Mi padre se compró un periódico en inglés que igual se llamaba Granma y me prometió que me enseñaría a leer aquel argot exótico del Primer Mundo.

En 1978 fui feliz de súbito en un hotel heredado por el socialismo real. A partir de 1978 fui también cada vez más infeliz, desterrado en tierra propia a la caza del capitalismo irreal que aquel contacto cercano moldeó en mi memoria. La arquitectura es, en primera instancia, ideología.

Cuando mi padre murió, el tedioso domingo 13 de agosto del año 2000, tuve ganas de dejarlo a solas un rato en la fea Funeraria de Luyanó (un antiguo local del Partido Socialista Popular) y visitar por última vez nuestro hotel. Quise cremarlo (aún eso era imposible en Cuba) y lanzar sus cenizas desde la azotea del Habana Libre sobre la visión vacía de una Habana presa. Deseé saltar yo mismo sobre la ciudad tras mis primeros 29 años de vida inverosímil (Fidel Castro cumplía entonces la edad de mi madre ahora). Me quedé sin decirle a Dionisio Manuel “Lo siento” por muchas cosas pero, más allá de mi indolencia y su dolor, me quedé sin agradecerle con un abrazo el descubrimiento del azul en la esquina cubana de avenida 23 y calle L (acaso L de Libertad).

Orlando Luis Pardo Lazo vive en La Habana, Cuba. Es editor del zine irregular, The Revolution Evening Post, y el blog, Lunes de Post-Revolución (orlandoluispardolzo.blogspot.com). Sus libros incluyen Collage Karaoke (Letras Cubanas, 2001), Empezar de Cero (Extramuros, 2001), Ipatrías (Unicornio, 2005), Mi nombre es William Saroyan (Abril, 2006) y Boring Home (digitally domestic, 2009). Se puede comunicar con él en el correo: orlandoluispardolazo@gmail.com