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Madres En Chicago Patrullan Las Calles Para Mantener A Sus Hijos Seguros

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María Lourdes Franco sabe lo peligroso que puede ser para los jóvenes caminar solos por las calles de su barrio,especialmente en su camino a la escuela.

“A mis hijos si me los han correteado”, dijo Franco recordando la angustia que sentía mientras esperaba que sus dos hijos mayores volvieran a casa. “Han llegado a la casa corre y corre porque pasan los carros [y alguien al interior del vehículo] les grita de ¿cuál ganga eres? Y si no respondes te siguen, y si responden pues te siguen más. Y estamos con el temor”.

Franco y otras nueve madres en el suroeste de Chicago están tratando de cambiar esto

Todas las mañanas, después de dejar a su hija menor en Columbia Explorers Academy, localizada en el vecindario de Brighton Park, Franco cambia de rol. Ella pasa de ser madre de tiempo completo, a ser coordinadora ​​del grupo de patrulla de la escuela, conocido como madres patrulleras.

Estas madres se ponen chalecos fluorescentes y se paran en esquinas claves de la escuela. En su labor de coordinación, Franco sabe qué madre hace rondas de seguridad en su bicicleta, o quién está junto al callejón vigilando que no aparezca ningún sospechoso.

Estela Vásquez ayuda a estudiantes y padres a cruzar la avenida Kedzie, en la calle 46. Solía haber una señal de stop en la intersección, pero fue derribada y, hasta el día de hoy aún no ha sido reemplazada. (Adriana Cardona-Maguigad/WBEZ)

Ellas han hecho su misión mantener a los niños seguros mientras van y vienen de la escuela en esta comunidad, que es mayormente latina.

“Al momento en que yo escuché de la patrulla, quise entrar porque cuando yo venía veía muchas niñas solas”, dijo Evelia Fonseca, una de las madres patrulleras. “Pequeñas de tercer grado coincidían con mi niña y yo decía, cómo las dejan venir solas?”.  

Ellas están todos los días afuera, antes y después de las clases, así haga frío o la temperatura esté a 90 grados.

Las madres patrulleras están alerta de la presencia de pandilleros y ayudan a los estudiantes a cruzar intersecciones peligrosas. La escuela se encuentra en la concurrida South Kedzie Avenue, donde los niños pequeños tienen que esquivar semirremolques y conductores impacientes para llegar a clases.

Ellas conocen bien su comunidad de Brighton Park y sus desafíos. Pero no dejan que el miedo las detenga.

A pocas millas al este de Columbia Explorers Academy, en la escuela Hedges Elementary, localizada en el vecindario del Barrio de las Empacadoras, otras mamás realizan tareas parecidas y van vestidas con los mismos chalecos amarillos brillantes. Sus silbatos cuelgan sobre sus hombros, mismos que usarán en caso de emergencias.

Tomás Reyes, el director de la escuela, considera que el trabajo de estas mujeres es esencial.

"Estas madres conocen las calles, estas madres conocen a los estudiantes", dijo Reyes. Están "siempre ayudándome, dándome un par de ojos extra".

Las madres patrulleras están alerta de la presencia de personas sospechosas y ayudan a los estudiantes a esquivar el tráfico en su camino a la escuela. (Adriana Cardona-Maguigad/WBEZ)

Marina Alonso, quien organizó el grupo de madres patrulleras en la escuela Hedges hace 13 años, conoce bien el área.

En una tarde reciente, se acercó a un antiguo estudiante que estaba parado frente a la escuela hablando con varios alumnos de octavo grado. Alonso temía que el adolescente  pudiera estar conectado con alguna pandilla local.

Ella no quería que el menor estuviera afuera del lugar durante la salida de los niños y que entendiera el peligro que esto representa para él y todos los demás, incluyendo a sus amigos.

"Como tu no eres de nuestra escuela y estás aquí, cualquiera que venga y te vea podría intentar atacarte", dijo Alonso. "Entonces, en lugar de darte a ti, podrían lastimar a uno de mis estudiantes".

Ella explica cómo el simple hecho de juntarse con sus estudiantes puede arruinar la reputación de estos jóvenes.

"Ni siquiera es el hecho de que seas miembro de una pandilla", cuenta Alonso. Es "que hablas con un miembro de la pandilla, (o) estás parado cerca a un pandillero, alguien más pasa, te ve allí y ya te asocian con ellos".

Cuando las mamás que patrullan están afuera, los alumnos se sienten seguros. Pero eso cambia cuando todos se van.

"Cuando no hay nadie alrededor, no es seguro caminar por el área", dijo Jordan Torres, estudiante de octavo grado de Hedges.

"Es más difícil para nosotros los jóvenes salir, ir a la casa de alguien", agregó un estudiante de la cercana escuela secundaria Richards que le pidió a WBEZ no usar su nombre. "Digamos que quiero ir a esta casa, no puedo porque es demasiado peligroso. Podrían salir y disparar".

Es difícil saber cuántos grupos de madres patrulleras existen en la ciudad. Algunos son organizados por agencias locales de base o por las propias madres desde hace años. El distrito escolar de las Escuelas Públicas de Chicago (CPS) tiene una iniciativa de seguridad escolar similar. A través de su programa Safe Passage, el distrito contrata trabajadores para que vigilen a los estudiantes en 159 escuelas en toda la ciudad. Estos empleados reciben un salario de $10.50 la hora.

Las madres patrulleras en Hedges y Columbia Explorers no reciben pago pero obtienen algo más valioso a cambio.

"Como madre patrullera,  me ayuda a conocer a las personas, a ver con quién puedo contar. Cuando no nos estamos viendo aquí en la escuela, nos vemos en algún party de algún niño”, cuenta Franco. “Estamos aquí cerca, convivimos, nuestros hijos se conocen".

Puedes encontrar a estas mujeres en eventos escolares, ya sea  repartiendo palomitas de maíz, colocando decoraciones o luchando para obtener una nueva señal de stop. Pero no es el típico grupo de madres. Ellas han elegido enfrentar las realidades de la violencia en su vecindario, todo para garantizar que los estudiantes estén seguros en su camino de ida y venida de la escuela.

Adriana Cardona-Maguigad cubre educación para WBEZ. Síguela en Twitter en @WBEZeducation y @AdrianaCardMag.

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