La escasez de fondos impulsa el racismo en la atención médica

Safety net hospitals
Paula Friedrich, Katherine Nagasawa / WBEZ
Safety net hospitals
Paula Friedrich, Katherine Nagasawa / WBEZ

La escasez de fondos impulsa el racismo en la atención médica

Como parte del proyecto 2020 Citizen’s Agenda, WBEZ ha elaborado reportajes sobre los temas que en fechas anteriores a las elecciones de noviembre, ustedes nos comentaron eran los que más les importaban. Muchos de ustedes quieren que los funcionarios electos respondan a las desigualdades raciales que se dan en los servicios de salud y que se han vuelto mucho más evidentes como resultado de la pandemia del COVID-19. Este reportaje fue motivado por las respuestas del público a nuestra encuesta de residentes de Chicago.

La pandemia del COVID-19 ha revelado desigualdades raciales en los servicios de salud que se han creado a lo largo de muchas generaciones.

Hay una serie de factores que impulsan estas desigualdades, pero una de las más importantes es la falta de fondos para los hospitales que principalmente brindan tratamiento a gentes de color de limitados recursos económicos.

WBEZ habló con líderes de este tipo de hospitales que forman parte de la denominada “red de protección de salud”, con funcionarios del estado, con expertos en políticas relacionadas con salud pública y con legisladores para explicar cómo es que la distribución de fondos públicos contribuyen a las desigualdades raciales y qué pueden hacer los legisladores para responder a la situación.

Una misión crítica - con grandes desafíos

Los hospitales que forman parte de la red de protección de salud viven de acuerdo a la siguiente misión: brindar tratamiento a cualquier persona que llegue a sus puertas, sin tener en cuenta si tienen posibilidades o no de pagar los servicios. En Chicago, dichos centros médicos normalmente se encuentran ubicados en el lado sur y en el lado oeste de la ciudad, donde las personas frecuentemente carecen de trabajos que pagan bien, una buena selección de tiendas y supermercados, y vivienda asequible. Tampoco tienen acceso a suficientes médicos familiares para mantener un buen control sobre enfermedades como el asma y la diabetes, cuya incidencia es mucho más alta en las comunidades que viven en estos sitios en comparación con las partes de la ciudad cuyos habitantes cuentan con mayores recursos económicos.

Los pacientes de los hospitales de la red de protección de salud normalmente son pobres, ancianos o gentes de color. Normalmente no tienen seguro, o un porcentaje alto de ellos tienen un seguro cubierto por fondos gubernamentales. En la época del COVID-19, estos hospitales —que no cuentan ni con plantas modernas y lujosas ni con grandes números de especialistas como los hospitales más ricos— se vuelven los salvavidas de los pacientes más vulnerables de la población..

En Chicago, el nuevo coronavirus ha matado más residentes Afroamericanos o latinos que los miembros de cualquier otro grupo racial o étnico, tal y como lo demuestran los registros de la salud pública.

Eso también supone una amenaza para los pacientes a los cuales les brindan tratamiento, quienes se enferman con mayor frecuencia y se mueren a más temprana edad que los habitantes de las partes de Chicago que cuentan con mayores recursos económicos y con mayor número de habitantes blancos. La pandemia solamente ha destacado estos problemas que existen ya desde hace tiempo.

“Vamos en el punto en el que estamos, como que, ‘ya no me hables de eso, muéstrame las pruebas’, dice el Reverendo Julian DeShazier, quien es director de un consejo asesor comunitario. Se puede colgar un gran rótulo que cubra el edificio entero, sin embargo, si las personas que pasan por sus puertas siguen muriendo 30 años antes en comparación a las personas que viven en el centro, de nada sirve”.

La situación de St. Bernard Hospital en Englewood es un ejemplo del aprieto financiero en el cual se encuentran los hospitales de la red de protección de salud. El programa de Medicaid cubre aproximadamente el 80% de sus pacientes. Pero los fondos gubernamentales que le reembolsan al hospital por brindar servicios a pacientes cubiertos por Medicaid solamente cubren la mitad de los costos reales de brindar los tratamientos, dice el director ejecutivo Charles Holland. En los últimos seis años, St. Bernard ha acumulado 35 millones de dólares en pérdidas por concepto de operaciones.

“Los reembolsos a través de Medicaid no han aumentado a la par con los costos de los servicios ni con los costos de los requisitos en salud pública que aumentan de manera continua.

Holland añadió a la lista anterior también el costo del personal, contratar médicos, y el mantener el hospital al día en cuanto a las medidas de control de calidad.

“Nuestras operaciones se llevan a cabo en edificios que fueron construidos hace 50, 60, 70 años que… requieren de un constante mantenimiento”, dijo Holland.

Hizo hincapié sobre el punto que la carencia de fondos es únicamente una parte de lo que impulsa las desigualdades raciales en cuanto a servicios de salud. Los oficiales de salud pública han documentado que todo factor, inclusive la falta de un hogar estable, la falta de alimentos y hasta la falta de acceso a las bicicletas Divvy, contribuyen a los niveles de salud en las personas.

Chicago map diabetes
Un mapa del 2016 muestra las diferencias drásticas entre los porcentajes de adultos de Chicago quienes tienen diabetes, en base a área censal. (Cortesía de Chicago Department of Public Health)

La lucha por recibir suficientes fondos

Muchas de las entidades de la red de protección de salud obtienen una cantidad importante de sus ingresos de Illinois Department of Healthcare and Family Services y las compañías de seguro privadas contratadas por el estado. HFS (Illinois Department of Healthcare and Family Services, por sus siglas en inglés) administra el programa de Medicaid. A los hospitales se les pagan de varios fondos diferentes, y a las que pertenecen a la red de protección de salud se les da impulso económico por brindarles servicios a pacientes de escasos recursos.

A pesar de las quejas de estos hospitales acerca de la insuficiencia de fondos, los representantes de HFS le presentaron una perspectiva muy diferente a WBEZ. El departamento nos hizo llegar un documento que muestra que el estado le está pagando más a los hospitales de la red de protección de salud en Illinois de lo que se gastan en brindarles servicios a pacientes de Medicaid.

Por ejemplo, a St. Bernard se le está reembolsando $1.18 por cada dólar que se gasta en servicios para pacientes cubiertos por el programa de Medicaid. En otras palabras, da la impresión —por lo menos por lo que reflejan los documentos —- que lucran de su participación en Medicaid.

“Si el programa de Medicaid del estado estuviera pagando esa cantidad de dinero, no estaríamos enfrentándonos a dificultades económicas”, dijo Robert Springer, el director financiero de St. Bernard.

El estado le ha reembolsado a Mercy Hospital en Bronzeville en el lado sur de la ciudad el 114% de los costos de servicios brindados por medio de Medicaid en el 2020. Sin embargo, ese hospital comenta que los años en los que han perdido dinero y pacientes son los factores principales por los cuales tiene planes de cerrar sus puertas en el año actual.

Aunque un hospital pudiera recibir más fondos del estado de lo que gasta en los servicios cubiertos por Medicaid, existen otros factores que perjudican estos centros médicos a nivel económico.

Las consultas con especialistas son caras. Los hospitales tienen que cubrir el costo de darle tratamiento a pacientes que no tienen los recursos económicos para pagar sus servicios médicos y que no pagan sus cuentas. Y como muchos hospitales en toda la nación antes de la pandemia, los hospitales ya se estaban quedando vacíos a medida que mayores números de pacientes acudían con frecuencia cada vez mayor a los centros de servicios urgentes y en las clínicas farmacéuticas que ofrecen servicios más económicos.

Mercy Hospital
Después de perder pacientes y dinero a lo largo de años, el hospital de Mercy del lado sur de Chicago tiene planes de cerrar el año que entra. La falta de los fondos debidos para las denominadas hospitales de la red de protección de salud, las cuales brindan servicios sobre todo a poblaciones de bajos recursos y a gentes de color, contribuyen a las desigualdades raciales en cuanto a la atención médica. Mark Susina / Flickr

Cuando el COVID-19 comenzó a rugir aquí en marzo, las hospitales detuvieron sus cirugías electivas —-las cuales resultan en el mayor lucro—- para tener espacio para pacientes con el coronavirus y para evitar que se propagara el virus.

Los pacientes y el dinero que traen consigo, lentamente van regresando. Pero la crisis incapacitó hospitales que ya de por si no tenían no estaban en posición de poder responder a mayores problemas fiscales.

La lucha al no recibir ningún pago en absoluto

Por un lado está que los hospitales no se les reembolsa lo suficiente por brindarle servicio y darle tratamiento a los pacientes. Y por otro, muchos hospitales de la red de protección de salud luchan simple y sencillamente porque no les pagan nada en absoluto.

Muchos de los problemas actuales en Illinois comenzaron después de que el gobernador republicano Bruce Rauner subcontrató los servicios del programa de Medicaid con las esperanzas de ahorrar dinero a la vez que ayudaba a los participantes del programa a volverse más saludables. La cobertura de la mayoría de los participantes del programa de Medicaid de Illinois, aproximadamente 3.1 millones de personas, es supervisada y administrada por compañías de seguro privadas contratadas por el estado.

A lo largo de años, los hospitales y los doctores se han quejado de que los aseguradores se tardan meses en reembolsarles, y a veces no les reembolsan nada en absoluto. En algunos casos, los médicos comunitarios han cerrado sus oficinas, y en parte responsabilizan a dichas compañías de seguro por el cierre.

Saint Anthony Hospital, hospital del sistema de red de protección de salud que está ubicado cerca de la de La Villita en el lado sudoeste de Chicago, es ejemplo del punto al cual pueden llevar estos dolores de cabeza económicos a un centro médico.

Saint Anthony llevó a cabo la medida extraordinaria a principios del año pasado de demandar en tribunal federal a Theresa Eagleson, quien administra Illinois HFS, en relación al problema de pagos morosos. Saint Anthony alega que a la fecha de febrero, en parte por medio de las compañías de seguro privadas con las cuales contratado el estado, se le debe al hospital por lo menos 22 millones de dólares, y que HFS ha fallado en asegurar que las compañías de seguro paguen a tiempo a los proveedores de servicios médicos.

“Esa cantidad es una gran cantidad de dinero para cualquier hospital, pero supone un problema terrible para un hospital caritativo que sólo cuenta con 150 camas y que le brinda servicios a una población en su mayoría pobre y dependiente del Medicaid”, relata el hospital de Saint Anthony en su demanda.

En entrevistas con WBEZ, los directores del Saint Anthony han comentado que hay poca transparencia en la manera en la que las compañías aseguradoras deciden cuánto le van a reembolsar al hospital, lo cual dificulta inclusive saber si se les pudiera deber aún más dinero.

En el tribunal, el estado alega que no se le puede obligar a pagarle a Saint Anthony los pagos atrasados.

Este tipo de batalla no es ninguna novedad. HFS mantiene un registro de las quejas de parte de los proveedores de servicios de salud médica. Desde fines de febrero hasta mediados de julio, las dos terceras partes de las 455 quejas que se presentaron tenían que ver con asuntos relacionados con pagos relacionados con las mencionadas compañías de seguro privadas, según la documentación que HFS le proporcionó a WBEZ como resultado de una solicitud formal de acuerdo a la ley de divulgación de documentos públicos.

¿Qué pueden hacer los legisladores?

Existen muchas maneras que los legisladores de Illinois podrían aprovechar para apuntalar el sistema pero en su mayoría, tienen que ver con dinero. Y teniendo en cuenta que se proyecta que lidiar con el COVID-19 deje un hoyo de 6.5 mil millones de dólares en el presupuesto estatal, el dinero escasea.

El gobierno federal e Illinois comparten los costos del programa de Medicaid; el sistema federal normalmente cubre aproximadamente el 51% de los costos de los servicios y el estado de Illinois paga la suma restante. Pero el congreso tiene el poder de cambiar eso y de pagar una porción aún mayor. Illinois hoy tiene uno de los niveles más bajos en cuanto a lo supone esa porción que le toca en comparación a otros estados de los Estados Unidos, según Kaiser Family Foundation, una organización sin ánimo de lucro que le hace seguimiento a las políticas en relación a la salud pública.

Durante la pandemia, el gobierno federal ha estado cubriendo de manera temporal una porción más alta de los costos de Medicaid. Si eso se volviera permanente, Illinois Medicaid podría ahorrar dinero e invertirlo en otras partes, dijo Jennifer Tolbert, directora asociada de Kaiser.

A nivel del estado, los legisladores de Illinois podrían aumentar las tarifas que reembolsa el estado por los procesos y servicios médicos cubiertos por Medicaid. Pero la primavera pasada, acaban de hacer precisamente eso por primera vez en años, aumentando las tarifas en un 150 millones de dólares al año para médicos comunitarios.

Cuando se les preguntó si los fondos contribuyen a las desigualdades sociales en la salud pública, Greg Harris, líder de la mayoría de la Cámara de Representantes de Illinois dijo, la respuesta es “un sí clarísimo”.

“La manera en la que decidamos destinar nuestros recursos va a ser muy muy importante”, dijo el demócrata chicaguense.

Y además será todo un reto, al tener en cuenta que los legisladores tienen que decidir cuánto dinero se le va a destinar a los hospitales, en comparación con los asilos de ancianos de la tercera edad o las clínicas comunitarias que principalmente prestan servicios a pacientes de bajos recursos económicos quienes carecen de seguro médico.

Illinois Legislative Black Caucus ha realizado audiencias acerca del racismo y las desigualdades que ha destacado el COVID-19, y ellos dicen que estos podrían ayudar a guiar a la Asamblea General en cuanto a dónde pudiera invertir.

En una rueda de prensa reciente, el senador Christopher Belt, el líder del Black Caucus del estado y demócrata de Centreville en el sur del estado, compartió una historia personal para destacar las desigualdades raciales en cuanto a la atención médica. Él sufre de enfermedad renal y tuvo un trasplante de riñón en el 2010.

“Mientras yo recibía mi tratamiento de diálisis, vi que en el mismo cuarto estaba mi hermano. Estábamos recibiendo diálisis juntos, dijo Belt. Si miraba por detrás de mí, veía otras personas de mi vecindad, un barrio pequeño de Centreville. Se llama Golden Gardens. Había seis de nosotros cuando yo estuve allí”.

Los norteamericanos Afroamericanos sufren de fallas renales con una frecuencia tres veces mayor en comparación a los norteamericanos blancos y son la tercera parte de todas las personas en los Estados Unidos quienes reciben diálisis por este motivo, a pesar de ser solamente el 13% de la población, según National Kidney Foundation.

Hay un recurso a disposición de todos los hospitales de Illinois que es un fondo de 150 millones de dólares al que pueden solicitar para ayudarles a cambiar cómo administran su empresa. Harris dijo que los legisladores tienen planes de posiblemente modificar los requisitos para poder participar, cuáles serían las metas y de qué manera se medirían.

Y también existe la situación de asegurarse que las compañías de seguro privado les hagan los pagos a tiempo a los hospitales y a otras entidades del sistema de red de protección de salud. El representante estatal Lamont Robinson Jr., demócrata de Chicago, quien representa secciones del lado sur de la ciudad, está impulsando una propuesta de ley que podría crear un centro de coordinación dirigido por el estado para facilitar y agilizar el proceso de cobranza entre los hospitales y las compañías de seguro.,

Los legisladores Illinois han aprobado otras leyes a lo largo de los años para que el estado y las compañías de seguro privadas se responsabilizaran de la situación. Por ejemplo, se supone que HFS tendría que haber establecido un centro de coordinación de reclamos que ayudaría al departamento a recopilar y analizar datos. Un portavoz de HFS dijo que a la fecha ese centro se encuentra analizando los reclamos de dos compañías de seguro con planes de añadir otras en los próximos meses.

Los proveedores de servicios deciden colaborar por sí mismos

Después de que cuatro hospitales de lado sur de la ciudad, incluyendo Mercy y St. Bernard, en la primavera del 2020 detuvieron esfuerzos de fusionarse y después anunciaron planes de cerrar, los proveedores de servicios médicos en esa zona de Chicago se reunieron para tramar un plan.

El plan involucra médicos y organizaciones de la comunidad, el centro médico de la Universidad de Chicago que pesa bastante, y tres proveedores más pequeños: St. Bernard, Advocate Trinity Hospital y South Shore Hospital.

La iniciativa apenas comienza, pero hasta ahora el modelo o el plan es crear un modelo que facilitaría que los hospitales se aliaran y se asociaran sin llegar a fusionarse. Daría mayor acceso a servicios médicos a los pacientes y éstos podrían realmente mejorar su salud. Se asegurarían que las personas más vulnerables no se perdieran en trámites burocráticos. Se cerraría la diferencia en la expectativa de años de vida entre habitantes de Chicago blancos y Afroamericanos, que en su punto más extremo es de 17 años entre los habitantes de Edison Park en el lado norte, comparados con Fuller Park en el lado sur, según oficiales de la salud pública de Chicago.

Hay ciertas ideas sobre la mesa: asegurarse que un paciente en un hospital de la red de protección de salud como St. Bernard pueda llegar rápidamente a un especialista en la Universidad de Chicago, o contratar trabajadores de salud comunitarios que se pudieran reunir con los pacientes después de su consulta en el departamento de urgencias. Estos trabajadores podrían ayudar a los pacientes a programar rápidamente una cita de seguimiento con un doctor local, en vez de que este proceso se demore un mes o más como ocurre actualmente.

Los organizadores también quieren ver de qué manera involucran a mayor número de doctores para que presten servicios en el lado sur.

El doctor Tony Hampton, médico familiar en Advocate Trinity quien participó en dichas discusiones, admite que la colaboración no va a ser fácil. Después de todo, todos los hospitales son empresas que compiten. El recomendar a pacientes que se atiendan en otros hospitales también significa perder ese dinero.

Sin embargo, dice que es una medida necesaria.

“Estamos tratando de ver, cómo es que podamos trabajar juntos como equipo sin enfocarnos demasiado en los detalles económicos al punto de que se vuelvan un obstáculo”, dice el doctor. “Si no lo hacemos, va a haber hospitales que tendrán que cerrar”.

DeShazier, quien ayudó a negociar en las reuniones que resultaron en que la Universidad de Chicago volviera a abrir su centro de trauma para adultos, dijo que los sistemas de salud que compiten y trabajan como si fueran islas independientes no ayudan al lado sur a solucionar las desigualdades raciales que existen ya desde hace mucho tiempo.

El plan es que la colaboración solicite fondos de los 150 millones de dólares que tiene el Estado.

Los hospitales, dijo DeShazier, sí pueden trabajar y prosperar juntos.

“Probablemente requiera la humildad de evaluar nuestros propios estados financieros”, dijo, “pero también requiere ver cómo la realidad del COVID-19 destruye sin límites a todo una comunidad, y reconocer que ninguno de nosotros tiene todos los recursos”.

Kristen Schorsch cubre temas de salud pública para el departamento de gobierno y política de WBEZ. La pueden seguir en twitter en @kschorsch.

Traducción: Catalina Maria Johnson, periodista y traductora. La pueden seguir en twitter en @catalinamariaj.